Pbro. Manuel Acosta

El texto es el final del discurso escatológico de Marcos (Mc 13). Estas han sido las últimas palabras de la enseñanza pública de Jesús: ver, vigilar, mantenerse atentos. Dichas palabras Jesús las pronunció frente al templo de Jerusalén, la máxima obra del judaísmo, pero había caducada en su pensamiento.
Los imperativos, “vean”, “estén alertas” y “vigilen” fundan la columna vertebral del relato. En estos se nota el carácter redaccional de la narración y la preocupación principal de la comunidad del texto.
La estructura del pasaje está definida por una inclusión: la exhortación del v. 33 (“vean y estén alerta”) y la del v. 37 (“vigilen”). Dicha inclusión inicia y clausura el texto; y, en el centro de este, Marcos coloca una especie de parábola (vv. 34-36), con la que ilustra la operatividad de los imperativos, ubicando en el centro de la parábola (v. 35) el exigente “vigilen”.
El verbo “ver” designa, en el texto, la mirada del evangelio de Jesús, con la que los discípulos deben observar sobre los acontecimientos actuales. Dicho ver está en sintonía con el comportamiento de los profetas bíblicos. Ellos miraban lo mismo que todos (lo superficial), pero no lo “ven” de la misma manera. Ellos ven el fondo de los acontecimientos, es decir, el paso de Dios en estos y sus exigencias históricas para la vida del profeta. En este “ver”, la historia es responsabilidad de los seres humanos, para reconducirla según los intereses de Dios. Por ello “ver” es igual a contemplar a Dios en la vida de las personas y en los acontecimientos históricos.
Por su parte el vocablo “estar alerta” significa hacerse de las herramientas necesarias para enfrentar el tiempo presente. Este verbo es consecuencia del “ver” la realidad. El que “ve” como los profetas se prepara con instrumentos para responsabilizarse de la realidad histórica. Y, por último, el verbo “vigilar” significa literalmente, en el griego, “no dormir”, es decir, mantener los ojos abiertos. Este significado trasladado al texto indica que el discípulo de Jesús debe ver los acontecimientos con los “ojos abiertos”, para que nadie los engañe y para que vigilen por los intereses de Dios en la historia humana.
Según el texto, la razón de los verbos ver, estar alerta y vigilar es porque los discípulos “no saben cuándo es momento oportuno de dicha llegada”. La expresión “no saber cuándo” (oux oidate gar pote) tiene como verbo principal “saber” (oida). En griego clásico, significa ver con la mente o con el corazón, y en Marcos connota entendimiento intuitivo de la realidad. Este verbo es, en Marcos, específico del saber de Jesús. Al juntar ambos significados verbales, unidos a la negación, se puede decir que la expresión “no saber” indica que los discípulos carecen de dicha intuición y mirada. Y por tanto están urgidos de ver, vigilar y saber según la enseñanza de Jesús. Intuir la llegada del acontecimiento histórico oportuno (kairós) es la razón de ver o vigilar de los discípulos, y también es lo que no saben si no intuyen como el Maestro. En Marcos, Jesús es el kairós de Dios. Todos los acontecimientos históricos (kairós) se deben ver y vigilar desde Jesús. Su ejemplo significa, para el discípulo, el cambio de actitud histórica frente a los acontecimientos humanos, puesto que se considera seguidor de él y compañero de sus hermanos.
La parábola ilustra los verbos anteriores, ya que se trata de “ver” y “estar vigilante” a la manera de Jesús. La comparación describe la acción de un hombre que se ausenta y da atribuciones a sus siervos, advirtiéndoles que velen, porque no saben cuándo y dónde él regresará. Jesús enseña que los discípulos deben vigilar en calidad de criados (esclavos) y de porteros, a quienes él les ha confiado la autoridad, el servicio (exousía), de su casa. La vigilancia debe ser entendida desde esta identidad.
Es de observar que los verbos, ver y vigilar, están en imperativo presente. Con ello, Marcos coloca la escatología en el hoy de la comunidad cristiana, puesto que para el evangelista todos los días son últimos días y Dios siempre está pasando hoy. Él es presente. Por tanto, dichos verbos corresponden a la ética histórica del discípulo de Jesús. Tal ética está marcada por la lectura de la realidad desde los últimos de la sociedad.
A esto último responde la formulación del v. 37: “lo que, a ustedes, digo, a todos lo digo: Velen” (ho de hymin legô pasin legô, gregóreite). La expresión es imperativa absoluta, sólo la puede decir Jesús y con autoridad. Él vivió con los ojos abiertos y en vigilancia, no se dejó contagiar por la levadura de los poderosos fariseos y quiere que sus discípulos hagan lo mismo. Los discípulos, a quienes estaba dirigida la advertencia, ahora somos las iglesias, toda la humanidad. Mantengámonos en vela, en paciencia y en rebeldía con los modelos socio-religiosos actuales y en actitud de servicio y obediencia sólo a Jesús.
- Orientaciones para la homilía
Mons. Romero dijo: “Hoy comienza el año litúrgico con este domingo que se llama primer domingo de Adviento…les invito a que todos los que estamos en esta reflexión de este momento sintamos la impresión del alumno que va a comenzar un nuevo curso. Pero que de verdad signifique para nosotros la alegría de un curso nuevo”.
- “Ver, estar alerta y vigilar”. Estos son los verbos que dirigen el comportamiento cristiano. ¿De qué hay que estar vigilantes hoy?
- Adviento es encarnar a Dios y encarnar es humanizar lo que no está humano. “Adviento es presencia cristiana en el mundo. Celebramos la encarnación, no se olviden”.
“Adviento es un llamamiento para decir que, aun en el mundo más podrido, se puede vivir la alegría más íntima y se puede ser testimonio de Cristo ante una sociedad corrompida”.
