
Pbro. Manuel Acosta
Anotaciones al texto de Mt 5, 13-16
El texto es continuación del sermón del monte (5, 1-12). Ello se nota en el “ustedes” de los vv. 13 y 14, que es el mismo del v. 11, patentizando que los destinatarios siguen siendo los discípulos y la muchedumbre. Jesús, quien los ha designado bienaventurados, aquí les nombra “sal de la tierra” y “luz del mundo”.
El texto se puede estructurar de la siguiente manera: 1) Primera imagen: “ustedes son la sal de la tierra” (v. 13). La afirmación es en segunda persona, enfática y en tiempo presente (“ustedes son”). Ello le hace definitorio. En la Biblia, la sal tiene un significado polivalente: es una de las necesidades básicas de la vida humana (Eclo 39, 26); sazona las comidas (Jb 6, 6); sal y sacrificio son vinculadas (Lv 2, 13; Ez 43, 24); Elías la utiliza para purificar el agua de beber (2Re 2, 19-23); en cambio, la sal tiene en Esd 4, 14 un sentido figurado que refiere a la lealtad.
La comunidad de discípulos, en calidad de sal de la tierra, no de la sinagoga judía, ni del imperio romano, debe llevar este modo de vida sazonador, purificador, sacrificial, dedicado al bienestar de los demás y leal a los planes de Dios. La tierra es su campo de trabajo y el objeto de la misión que tiene encomendada. La tierra (5, 5. 18.35; 6, 10.19), pertenece a Dios (Sal 24, 1; Lv 25, 23), cuya voluntad no hacen, pero, quienes la habitan (6, 10), porque el diablo ha usurpado la autoridad divina (4, 8). Es en ella donde viven los discípulos, entre los pobres de Espíritu, los que lloran, los carentes de poder y los que tienen hambre y sed, dominado por las élites de los imperios (5, 3-6). Es allí donde la comunidad encarna el reino de los cielos en su misericordia, pureza y esfuerzo por la paz, así como en sufrir persecución, mientras lleva un estilo de vida alternativo (5, 7-12).
Esa vida asumida tiene peligros. La sal puede dejar de ser sal, si la sal se vacía, ¿cómo se la salará? Si vaciada de sus cualidades primeras no puede recuperarlas, puede en cambio perderlas al ser inundada por otra clase de materiales o diluirse en ellos. La traducción se vacía sugiere cómo podría ocurrir esto. En unos libros del AT, cuando se habla de comportarse con vaciedad (necedad) o ser necio, se alude a una conducta contraria a la voluntad de Dios (Is 32, 5-6; 44, 24-25; Jr 5, 21; Eclo 16, 23). La comunidad de discípulos pierde su identidad como sal cuando deja de vivir en el mundo sobre la base del reino de Dios como es descrito en 5, 3-12.
Si esto ocurre, no vale ya para nada, excepto para ser arrojada y pisoteada (tratada con desdén) por las gentes. Como en 4, 19, hombres denota no discípulos que hacen que la sal sea ineficaz. El versículo proviene de los discípulos en misión (5, 14a) de peligro de dejarse arrastrar tanto, de llevar concesiones, de ser tan poco fieles como para no poder llevar a cabo la obra transformadora. El mundo que ellos tratan de salvar podría destruirlos.
2) Segunda imagen: “ustedes son la luz del mundo” (vv. 14-15). También para esta segunda imagen identificadora de los discípulos se emplea enfáticamente la segunda persona. En 4, 16, la luz es imagen de la misión de Jesús en las tinieblas y muerte de una Galilea regida por el poder imperial. Las discípulos continúan la misión de Jesús de manifestar el reinado y la presencia de Dios. En ello reside su razón de ser en el mundo.
Prosigue la tarea encomendada a Isarel. En Is 42, 6; 49, 6, Israel en una luz para las naciones. Los imperios se han definido como luz del mundo entero. Aquí, sin embargo, los discípulos de Jesús son agentes de Dios de misión en el mundo, creado por Dios (Gn 2, 1), pero en 4, 8 bajo el control del diablo (13, 38).
Dos comparaciones subrayan la naturaleza y actividad de esa misión. No puede esconderse una ciudad situada sobre un monte. Probablemente en referencia a Jerusalén (Is 2,2) o Antioquía de Siria, donde se ubica la comunidad de Mateo. Igualmente, la referencia podría ser a cualquier ciudad. En el v. 15 se expone el caso contrario, ahora en la esfera doméstica. Es posible, pero ilógico una luz. No se enciende una lámpara para colocarla bajo el celemín, sino para que alumbre a todos los de la casa. En todo caso, ciudad y casa son los dos ambientes humanos en los que los discípulos deben iluminar, como iluminó Jesús.
3) La conclusión en imperativo: “Brille” (v.16). Esta ofrece la aplicación y la exhortación. Brille su luz delante de los otros hombres, para que vean sus buenas obras. Con los otros hombres se alude aquí al mundo, es decir, judíos y gentiles, hombres y mujeres, débiles y poderosos, a todos los cuales está dirigida la misión de la comunidad (4, 19). Presumiblemente, la luz brilla cuando los discípulos viven del modo señalado en 5, 3-12. Más adelante, en 5, 21-48, se enumeran otras buenas obras.
El resultado es que los otros hombres ven el reinado de Dios manifestado en las acciones de los discípulos. No son los simples espectadores quienes ven, sino los que distinguen (2, 2; 4, 16; 13, 10-17; 28, 1) y encuentran (5, 8) la presencia salvadora de Dios. Un segundo motivo es que éstos glorifiquen su Padre del cielo, como natural reacción, en contraste con la “compra” de adoración a que se ve abocado el diablo en 4, 9-10. De hecho, llevar a otros a glorificar a Dios es la verdadera razón por la que existe la comunidad (10, 28, 18-20).
El Padre de ustedes, el que está en el cielo, y cuyo reino es manifestado por Jesús (4, 17), se hace aquí referencia como su Padre. Es el primer caso en el evangelio de tan importante imagen de Dios, que Jesús emplea repetidamente en el discurso al dirigirse a sus discípulos (5, 45. 48; 6, 1. 4. 6. 8. 9. 14. 15. 18. 19. 26. 32; 7, 11. 21; 23, 9). Las tradiciones judías asociaron la imagen con la formación y obediencia del pueblo de Dios (Dt 32, 6; Is 63, 16; Jr 3, 19-20; Mal 1, 16). Los emperadores romanos eran, también, denominados y proclamados por la religión imperial padres protectores. La imagen constituía un punto al que remitirse en busca de origen, lazos de sangre, lealtad y protección.
Como sucede en el reinado, a primera vista la palabra Padre puede ser poco positiva, si suscita la idea de padre patriarcal y autoritario en el mundo de la política y en el ámbito androcéntrico de la familia (caps. 19-20). Tal imagen aparece, sin embargo, después de que cuatro capítulos hayan presentado a un Dios que es alternativo a las estructuras de poder y del que cabe esperar misericordia y vida (7, 13-14). En consecuencia, la idea que acude a la mente está influida por este contexto y por el material subsiguiente (5, 45-48).
¿Qué funcionalidad hacen las imágenes de la sal y la luz? El de subrayar la identidad misionera y el estilo de vida de los discípulos. Aunque la participación es fuente de inefable dicha futura, requiere llevar una vida alternativa divergente del modo de vida de los modelos sociales de turno. Esto es una costosa existencia marginal y minoritaria, que en su debilidad puede ser arrollada por la cultura dominante o acomodarse a ella. Las dos imágenes refuerzan esa identidad y orientan el modo de vida del grupo en un contexto adverso al reino de Dios.
Una mirada al contexto religioso del texto. Este corresponde a la polémica de la comunidad de Mateo con la sinagoga judía. Según la comunidad de Mateo el judaísmo era una religión que se había vuelto vacía, al igual que la sal insípida y la luz que se esconde. La causa elemental es que habían olvidado que la fe en Dios es para favorecer la vida terrenal de las personas y de esta manera se glorificaba a Dios. Así lo indicaban los profetas del AT . Desde este contexto religioso, la lección del texto es, si el discipulado se aparta del proyecto del Padre misericordioso, haciendo propia agenda, deja de ser esencial para la vida de las personas y se convierte en perversión del nombre de Dios. Que no pase hoy lo que le pasó al judaísmo.
Mons. Romero decía: “¿Para qué sirve una Iglesia, un cristiano, cuando su predicación, su ejemplo se ha trastornado en un servilismo, en adulación, en quedar bien con el mundo? Sal insípida, luz apagada. Qué fácil es estar bien con todo el mundo, pero qué ineficaz ser lámpara apagada. ¿Para qué sirve” . “La religión no consiste en mucho rezar. La religión consiste en esa garantía de tener a mi Dios cerca de mí porque le hago el bien a mis hermanos” .
