Vigesimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario Mt 22, 1-14

Pbro. Manuel Acosta

El texto presenta la parábola de un rey que celebró el banquete de bodas de su hijo. Su estructura está determinada de la siguiente forma: a) Introducción (v.1); parábola (vv.2-13); y, conclusión (v.14). La parábola se puede subdividir en: a) la primera y segunda llamada (vv. 3-7); y, b) la tercera llamada (vv. 8-13).

El v. 1, introductorio, relaciona con el versículo anterior Mt 21, 46, puesto que las autoridades al no poder detener a Jesús, por miedo a la gente, él continúa hablando en el templo.

La parábola. El v. 2 presenta la enseñanza de la parábola: “el Reino de los cielos” y lo compara con una celebración de un banquete de bodas del hijo del rey. El personaje parangona con la imagen de Dios en el texto.

Los vv. 3-7 presentan la primera y segunda invitación del rey a la boda de su hijo. Este envió a sus siervos a llamar a los invitados. Ambas invitaciones fracasaron. A la primera, los invitados no quisieron ir (v.3). Dicha actitud, en el contexto del texto, desobedecer a la invitación de su patrón es hacer caso omiso del poder real.

Los siervos corresponden a una imagen común de los profetas enviados por Dios que encontraron rechazo en los dirigentes religiosos. Los siervos obedecen al mandato del rey, con lo cual su obediencia queda manifiesta, y sirve de contraste con la desobediencia de los invitados.

Los invitados en el texto corresponden a las autoridades religiosas de Jerusalén. Estos, en el texto, son privilegiados, puesto son invitados por el rey. Sin embargo, no corresponden a tal honor y públicamente desairan al rey. Como el segundo hijo de Mt 21, 30.

A la segunda invitación, más suculenta (v.4), los invitados, no conformes con desairar de nuevo a su señor (v.5), algunos emplearon violencia con los siervos del rey (v.6). Los invitados no sólo no reconocen la bondad del rey, sino que les estorba su invitación, por lo que deciden matar a los siervos. La violencia ejercida por los invitados representa la oposición sistemática de los poderes de Jerusalén a la invitación de Dios, de sentarse a comer juntos en el banquete nupcial del hijo.

Ante el fracaso, el rey se indignó y mandó a sus tropas a destruir a los asesinos y a incendiar la ciudad (v.7). El texto en su contexto histórico interpreta la destrucción de Jerusalén (70 d, C), como un castigo de Dios a causa del rechazo de Jesús, su hijo. Sin embargo, el texto sostiene que la violencia empleada por los invitados con los siervos, equivalente a una insurrección, es la causa de su propia desgracia. Es decir, la violencia empleada por las autoridades religiosas fue la causa de su misma desgracia. El poderoso se autodestruye con su misma violencia empleada para conservar su poder.

Los vv. 8-13 presentan la tercera llamada. La acción del v.7 no significa que el rey haya acabado con la ciudad. La boda sigue preparada. Un problema: los invitados no eran dignos del honor concedido (v.8), puesto que rechazaron la invitación. Los dirigentes religiosos no son obedientes, porque no viven ni escuchan la invitación de Dios (el rey), y no toman su cruz.

El rey hace otra propuesta: ir a los cruces de los caminos e inviten a todos el que encuentren (v.9). El privilegio de los invitados primeros es pasado a otros. Las autoridades religiosas, al no acudir y al haber tratado violentamente a los siervos, son reemplazados por gente de clases sociales bajas. Es evidente que la apertura del mensaje no se encuentra en los palacios, en las grandes casas, en los templos ni los lugares de reunión urbana de la poderosa élite religiosa y política, sino en los márgenes, en los marginados sociales.

Los siervos salieron, obedecieron al rey, y encontraron a buenos y malos, y la sala se llenó (v.10). La imagen de todos los que encontraron, en su contexto, incluía gentiles, hombres y mujeres, de todos los estratos socioeconómicos, especialmente personas pobres. Se subraya la inclusividad de carácter ético. No es hora de separar buenos y malos. Esta tarea no corresponde a la comunidad de los discípulos. Para la comunidad de Mateo es tarea de Dios.

Los vv. 11-13 describen que, entre los presentes, el rey distingue a uno que no ha entrado con traje de boda, a este le manda a atar de pies y lo saca del banquete. La ausencia del traje de boda indica la incapacidad para apreciar y honrar la autoridad y bondad del rey.

El lenguaje del texto corresponde a escenas a las escenas de juicio: atar, tinieblas de fuera, y llanto y rechinar. Ello es el resultado de no aceptar a Jesús, de no creer en él o de no llevar a la propia vida su predicación. Este invitado cometió el mismo tipo de agravio que los dirigentes que no honraron la invitación, por lo cual sufre le mismo destino.

La conclusión (v.14) presenta el comentario de Jesús. Ello es lo que une la estructura del texto y expone el pensamiento original de Jesús, “porque muchos son llamados, más pocos escogidos”. La oportunidad de participar en los planes de Dios es ofrecida a todos (llamados), pero poco se aprovechan del camino arduo y estrecho. Ser llamado y escogido significa honrar a Dios y hacer su voluntad hasta el final. No es privilegio religioso.

Por último. En su contexto histórico, esta parábola está dirigida al judaísmo fariseo después del año 70, quien está en polémica con el movimiento judeocristiano. Este judaísmo rechazó a Jesús antes y después de su muerte. Ello da pie a que el movimiento de Jesús, que hunde sus raíces en el judaísmo, forme una nueva comunidad en torno a Jesús. Sin embargo, el rechazo del judaísmo no le da al movimiento de Jesús las garantías, ni los privilegios. Ahora debe vivir de acuerdo con la nueva oportunidad que ha encontrado, ese es el sentido del “traje de boda” (22, 11): han entrado en la fiesta tras haber estado vagando por “los cruces de los caminos” (22, 9). En otras palabras, esta parábola constituye la advertencia a la comunidad cristiana, a que revise, si tiene “el traje de boda”, o está pensando que por llamarse la Iglesia de Jesús ya tiene todo garantizado. Esto le pasó al judaísmo y le significó que le quitaran el Reino de los cielos.

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