Décimo Octavo Domingo del Tiempo Ordinario / La Transfiguración del Señor

Pbro. Manuel Acosta

La transfiguración de Jesús.

Anotaciones textuales a Mt 17, 1-9.

El texto forma parte de la sección narrativa de Mateo (Mt 13, 53 – 17, 27). En esta sección Jesús empieza a anunciar su pasión, y en este momento precisamente el Padre manifiesta su gloria en la transfiguración y le proclama su Hijo.

El relato está en medio de dos textos que tienen como tema central la pasión, la cruz y el discipulado (Mt 16, 24-28; 17, 10-13). De esta manera, queda zanjado la óptica desde la que se debe entender la transfiguración. Mateo insiste en que el destino de los seguidores de Jesús es el mismo que el del Maestro.

La división del texto es la siguiente: a) contextualización: personajes, tiempo y lugar (v. 1); b) la escena de la transfiguración y conversación con Moisés y Elías (vv. 2-3); c) el turno de Pedro (v. 4); d) una voz del cielo interviene en la escena (vv. 5-8); y, e) advertencia de Jesús (v.9).

El v.1 expone el tiempo, “seis días después”, que en el contexto es el tiempo trascurrido entre la llamada de Jesús a tomar la cruz (16, 24-25) y la escena del texto. Jesús tomó a Pedro, Santiago y Juan. Los llevó al monte alto. Tanto el tiempo y lugar, como la actitud de Jesús demuestran que lo que viene a continuación es la enseñanza esencial del Maestro a sus seguidores. Un aspecto que en el conjunto del texto, Pedro no logró entender.

Los vv. 2-3 presentan de manera efímera la transfiguración (v.2) y la conversación de Moisés y Elías con Jesús. La transfiguración presenta a Jesús como el hijo de hombre. Una imagen que recrea la experiencia del profeta Daniel (Dn 7, 13-14). En su momento, la experiencia de Daniel, del anciano y del hijo del hombre, significaron el fin de la opresión del exilio en Babilonia y un repensar en la manera de salvar de Dios. Él salva desde la debilidad que indica la figura del hijo del hombre.

Esta figura del hijo del hombre en la transfiguración, Mateo la emplea para describir la identidad de Jesús. Él es el Hijo del hombre que con su obediencia al Padre destruyó la opresión ejercida en el pueblo, tanto por la religión judía como por el imperio romano. Esta misma figura aparecerá en Mt 28, 3, para describir el triunfo de Jesús sobre la ignominia de la cruz.

La conversación de Moisés y Elías con Jesús sugiere que la religión oficial judía de aquel tiempo debía hablar con Jesús, quien les daba el verdadero sentido. Esta escena tenía para la comunidad de Mateo el sentido de advertencia y de llamada. Al igual que Moisés (la ley) y Elías (los profetas), hay que conversar siempre con Jesús, para no caer en la tentación de la religión opresora.

El v.4 es el turno de Pedro. Este no entendió de qué se trataba la transfiguración. Pedro una vez más, quiere quedar en lo mágico y en las alturas de la experiencia. Pedro quería un continuismo con la religión acomodada. Él deseaba tres chozas en lo alto del monte, a cambio de no poner en práctica los dichos severos y radicales del discípulo que como Jesús carga con la cruz cada día (Mt 16, 24-25).

La intervención de la voz que viene de la nube (v.5) es por una parte un correctivo a las palabras de Pedro y por otra es la confirmación de quién es Jesús: El Hijo amado de la complacencia de Dios; y, cuál es su horizonte: el camino de la cruz. El imperativo “escúchenlo” cierra la intervención de la voz. Esto es lo que debe hacer Pedro, Santiago y Juan, representantes de la comunidad de Mateo. La advertencia de la voz es tal que no hay otro camino, más que “escuchar al Hijo”, Jesús.

Los vv.6-8 describen: el miedo de los discípulos al mandato de la voz (v.6), la ternura de Jesús al animar a los discipulos con su “levántense, no tengan miedo al mandato” (v.7), y los discípulos se dan cuenta que el único que está con ellos es Jesús, a pesar que no han entendido el sentido de la tranfiguración y el mandato de la voz.

El v. 9 presenta a Jesús bajando con los discípulos del monte. Tal bajada expresa la obediencia de Jesús a su Padre y la desobediencia a la tentación de Pedro, quedarse arriba, en las tres chozas. Jesús pide no caer en tal tentación. Y les advierte que se callen. La imposición del silencio indica que ellos no han entendido y por ello, debe callarse, y esperar el desenlace de la muerte y resurrección de Jesús.

San Salvador, 5 de agosto de 2015 Miles de feligreses católicos se dieron cita a la tradicional evento de la Transfiguración del Divino Salvador del Mundo. Foto D1: Nelson Dueñas

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