Vigesimo Quinto Domingo del Tiempo Ordinario jornada Mundial de Oración por los Migrantes

Evangelio de San Mateo 20,1-16

Comentario del Pbro. Juan José Hernández Rogel

La parábola se divide en dos partes: la contratación de los trabajadores (1-7) y el pago que se le da a los trabajadores (8-15). Cada parte tiene al inicio una indicación temporal: «al amanecer» (v. 1), «cuando oscureció» (v.8). Así la historia trata de una jornada laboral. Veamos algunos detalles.

Versículos 1-7

El propietario de una viña sale personalmente a contratar trabajadores para su viña. En tiempo de Jesús había buen número de viñedos en Israel. El horario laboral era desde el amanecer hasta el atardecer cuando empiezan a salir las estrellas. Los trabajadores contratados para una jornada son motivados por el salario que reciben más que por el éxito laboral, esa centralidad en el tema del salario es un tema que cobra interés en la parábola desde el inicio. El propietario les ofrece una denario, que es una moneda de plata romana equivalente a medio siclo judío, a eso el dueño le agrega el sustento del día (Tob 5,15). A la tercera hora, es decir, a media mañana, eso corresponde a la división del día en cuatro tiempos como era costumbre en la cultura griega y romana, a distancia de tres horas. El dueño encuentra otros hombres en el mercado y los contrata, les dice que recibirán lo justo, sería en ese caso algo equivalente al salario de una jornada corta, en principio no significa que recibirán un denario, de nuevo la atención en el tema del salario. A las personas contratadas a última hora del día les pregunta el dueño de la viña «¿qué hacen ahí parados todo el día?». Eso no es un reclamo porque la contratación de éstos más que premura por concluir el trabajo es un acto de bondad. Una interpretación alegórica de esta parte de la parábola, especialmente las palabras del dueño de la viña que dice: «vayan también ustedes a mi viña», suena como una invitación a ser parte de la comunidad de Jesús y ponerse al servicio del Reino de Dios.

Nos hace además recordar las palabras de Jesús: «yo soy la vid verdadera» (Jn 15,1), luego dice «yo soy la vid ustedes los sarmientos» (Jn 15,5) e invita a portar fruto. Sobre el tema de la vid, podemos agregar que en oriente antiguo hay textos del culto a Dionisos, sobre todo en el mandeísmo, en el cual los seres de la luz utilizan el apelativo de «vid». En ese sentido, las palabras de Jesús: «yo soy la vid verdadera» tienen un profundo significado, proclamando la soberanía de Cristo ante las propuestas idolátricas. Las palabras de Mateo hoy, pueden ser interpretadas alegóricamente como una invitación a reconocer a Jesús como el dueño de la viña y a experimentar la comunión él.

Versículos 8-15

El salario del jornalero se realiza por la tarde, justo como prevé la ley: «debes dar el salario el mismo día» (Dt 24,15; Lv 19,13). Se trata de una práctica que oportunamente puede ser recordad hoy, la puntualidad en el pago del salario al trabajador. En la parábola es evidente que el dueño de la viña está presente, mientras el administrador es encargado de dar el salario. Empezando por los últimos ante la mirada de los demás trabajadores que observan cómo los últimos en llegar al trabajo reciben un denario, esto crea expectativa en los que estuvieron toda la jornada por recibir más, la historia sorprende porque reciben al igual que los demás un denario. Hay que tener presente que en el ambiente judío había una mentalidad conectada con el tema de los méritos. Se dice que hasta los mandamientos fueron dados para alcanzar logros que se valoran y ofrecen recompensa. Dios quería que Israel ganara méritos por eso le dio la Torah y los mandamientos. Era muy marcado el valor del mérito para conseguir la recompensa. Estos conceptos de fe marcan la mentalidad y la costumbre. Un principio rabínico dice «según el esfuerzo es el salario» (G. Kittel IV, 718).

Ahora bien, en la parábola hay un procedimiento diferente. Recordamos también que en el NT hay un reclamo de tipo social en favor de la justicia de los trabajadores: «miren, el salario que no han pagado a los obreros que segaron sus campos está gritando y los gritos de los segadores han llegado a los oídos del Señor de los ejércitos» (Sant 5,4). El Señor quiere la justicia para los trabajadores.

Mateo en la parábola ofrece una enseñanza al trabajador de su viña, abrazando el sentido de justicia en su favor, le invita a anhelar la justicia divina en favor de los demás necesitados. El reclamo va de quienes trabajaron toda la jornada, lo hacen ante la presencia de los demás: «éstos últimos han trabajado sólo una hora y los has tratado como a nosotros que hemos aguantado el peso del día y del calor». El dueño se dirige a uno de los que protestan y le dice: «amigo», un término que usa sólo Mateo y en contextos de alguien involucrado en una culpa (Mt 22,12; 26,50). El propietario le hace ver que no le hace injusticia, que es él quien distribuye el salario y es libre de ser bondadoso. El trabajador llegó por la paga de un denario según lo acordado, debe recibirlo y seguir. ¿Cuál es la enseñanza? El Señor va más allá de los méritos, obra con gracia y bondad hacia todo su pueblo aunque los esforzados no lo comprendan. «Vas a tener envidia de mi porque yo soy bueno», literalmente dice «o tu ojo es malo (tienes mal ojo) porque yo soy bueno». Es una expresión que indica un corazón malvado que se llena de envidia ante lo bueno que le sucede a las demás personas.

La expresión llama la atención porque habla de ojo malo, corazón envidioso no ante quienes recibieron un denario sino ante el dueño de la vid. Es una situación muy particular tenerle envidia al Señor por su bondad, para los trabajadores no era el caso, quizá para ellos era suficiente con tener un denario más, así entre los creyentes cuántos hay que buscan lo poco y no anhelan la sabiduría que procede de Dios, ni la bondad del corazón. Una pregunta que es válida hoy ¿Cuántos tiene mal ojo malo, es decir, el corazón lleno de envidia ante las bendiciones que los demás reciben? Siguiendo el sentido de la parábola podemos preguntarnos ¿Cuántos anhelan la sabiduría y la bondad de Dios? Normalmente hay más envidias por cosas materiales que anhelos de santidad. Con esta mirada superficial de la vida se puede pensar, erróneamente, que la bondad y la misericordia son cosas irrelevantes para la sociedad y que haría mejor tener desarrollo económico. Mateo va en otra línea e invita a descubrir la importancia de la bondad del corazón y de la sabiduría divina manifiestos en la bondad del dueño de la vid, que muestra de manera especial, hacia los necesitados. En la parábola, también los que llegaron a última hora eran gente pobre que necesitaban llevar el sustento a sus familias, eso no lo vió el ojo malo, el corazón envidioso.

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