Pbro. Manuel Acosta

Anotaciones al texto de Mt 28, 16-20
La estructura del relato consta de una introducción (vv. 16-18a); y, un dicho extenso de Jesús (vv. 18b-20). La introducción, formulada desde la perspectiva de los discípulos, contiene una indicación situacional: “fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado” (v.16). Galilea es el lugar del ministerio público de Jesús. Volver a este lugar es recorrer nuevamente el camino de Jesús.
“Galilea” trae a la memoria el lugar donde Jesús, de niño, huyó del malvado Herodes (2, 22) y allí se retiró después de haber sido asesinado Juan Bautista (4, 12), el lugar donde Jesús enseñaba y curaba (4, 23-25), la mayoría de los discípulos proceden de allí (4, 18), en este sitio surgió la comunidad de los discípulos de Jesús (16, 13.18), el ángel de la resurrección y el Resucitado dice a las mujeres que vayan a Galilea, que allí lo verán (28, 7.10; 26, 32).
El monte recuerda de Jesús lo siguiente: sus tentaciones (4, 8), su enseñanza (5, 1; 8, 1; 24, 3), su oración (14, 23), sus curaciones realizadas (15, 29-31), el lugar donde dio de comer a multitudes (15, 32-39), su transfiguración (17, 1.9) y su crucifixión (27, 33). Jesús da en el monte la encomienda última a sus discípulos. No lo hace en un templo, sino en un lugar marginal, lejos del poder. Ello indica la naturaleza histórica de él y de su encargo.
En v. 17 se centra en el encuentro de los discípulos con Jesús: “al verlo”, y en la reacción de ellos: “lo adoraron, pero algunos dudaron” (v.17). La expresión “lo adoraron” rememora: la adoración de los sabios del oriente al niño (2, 11), la tentación que le hizo el emperador romano a Jesús que, si lo adoraba, le daría todo el poder (4, 9), la adoración y la duda de los discípulos y de Pedro a la aparición de Jesús sobre el lago (14, 31-33), y la aparición de Jesús a las mujeres (28, 9).
El verbo denota postración de los discípulos ante Jesús. Este gesto es solo para Dios. Los emperadores romanos lo exigían a sus habitantes como signo de esclavitud. La comunidad de Mateo decidió dárselo a Jesús no a los emperadores.
Y el v. 18a describe que Jesús se acercó y habló a los discípulos. Este acercarse y hablar describe la imagen de Dios que encarna Jesús. Dios es cercano a sus hijos y habla con ellos. Él no tiene trono sino cercanía amorosa con sus hijos.
El dicho extenso de Jesús contiene una concesión de autoridad: “Se me ha dado plena autoridad” (v.18b), una encomienda que consta de dos imperativos: “vayan y hagan” (v.19) y dos oraciones participiales: “bautizándolos… y enseñándoles” (20a), que explicitan dicha encomienda; y, la reafirmación de una presencia permanente: “Y sepan que yo estoy en medio de ustedes” (20b).
La plena autoridad es en Mateo fidelidad de Jesús a la voluntad del Padre. Su pasiónresurrección es el resultado de tal fidelidad. Antes, el diablo le prometió dominio fáctico, a cambio que lo adorara. Él rechazó tal tentación (4, 17). En este texto es Dios, su Padre, que
1le ha dado tal dominio, en cuanto su Hijo amado. Mientras Jesús ha vivido a Dios como su Padre.
Los imperativos, vaya y háganse discípulos, para que otros también lo sean, expresa la experiencia de Jesús con su Padre: fidelidad (seguimiento) sin límites y gratuita a Él. Esta experiencia es la que él ha transmitido a sus discípulos, con poco éxito. Sin embargo, Jesús vuelve a confiar en ellos y les renovó el mandato. Por ello el encargo es actual y debe estarse haciendo permanentemente. Este es el encargo que Jesús hace a su comunidad discipular, puesto que el origen y horizonte es que la comunidad testimonie el discipulado de Jesús. Tal llamada discipular es universal.
Bautizar evoca la experiencia filial de Jesús. Es en su bautismo donde el Padre lo declara su Hijo. Unido a la experiencia discipular de Jesús, también los discípulos deben vivir y transmitir la experiencia de hijos. Así el texto no evoca al sacramento actual sino a la experiencia fundante de Jesús: “Mi Hijo”. La fórmula trinitaria confirma la familiaridad con el Padre que contiene la filiación de Jesús.
La encomienda de enseñar indica el carácter propositivo y ético de la enseñanza de Jesús. Esta es lo único que debe vivir la comunidad, puesto que él es el único maestro. Esta actividad es, en el texto, de los discípulos, pero su contenido es la que enseñó el Maestro. Esta enseñanza, la comunidad la encontraba en el evangelio.
Por último, la expresión “yo estoy en medio de ustedes” sugiere la experiencia de Dios que la comunidad ha tenido con Jesús, como el Emmanuel: “Dios en medio de nosotros”, (1, 23), y, la promesa de “donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (18, 20). La comunidad es misión de Jesús y presencia de él. Esta misión la realiza solo con Jesús
