Jesús, María y José: La Familia de Nazaret

Pbro. Manuel Acosta

Anotaciones de Mt 2, 13-15. 19-23

El texto está inspirado en la historia del Israel bíblico que debe bajar a Egipto para ser liberado por Dios de la esclavitud del faraón. La referencia a Egipto evoca otros relatos. Existen varias semejanzas entre esta escena y las experiencias de José, hijo de Jacob en Egipto (Gn 39, 2): peligro, sueños, protección divina frente al poder político, lazos familiares, liberación. También hay ecos de la historia de Moisés (Ex 1; 2, 15. 23; 4, 19-20); y, la referencia a Os 11, 1.

El v. 13 describe la aparición del ángel del Señor, en sueños, a José. El texto repite 1, 20. El enviado (el ángel) por Dios trae protección y guía divina para el niño Jesús. José desempeña el papel principal, pero no manda sobre su familia, sino que se limita a servirla fiel o rectamente protegiéndola del peligro (1, 19).Ciertas conexiones con Moisés evocan tanto el éxodo o liberación de la esclavitud y del gobierno opresor, como acontecimientos del desierto y del Sinaí, en que Moisés revela la voluntad de Dios. Irónicamente, Egipto, el lugar de esclavitud en la historia de Moisés, se convierte para Jesús en lugar de refugio: tan grande es la resistencia de los responsables de la religión judía a los planes de Dios. El ángel señala a José la razón para huir: “Herodes va a buscar al niño para destruirlo”. Así, queda de manifiesto qué impulsaba a Herodes al reunir información de los dirigentes religiosos (2, 4-6) y de los magos (2, 7-11). Esa motivación justifica el aviso a los magos de que no vuelvan a Herodes (2, 12-13a). Está patente ahora la hipocresía de Herodes al expresar su propósito de ir también a adorar (2, 8) y su total rechazo a los planes de Dios. También es claro el peligro que corre el niño y la capacidad del poder de Dios de poner en crisis al poder destructor de Herodes.El verbo griego que está detrás de la locución acabar con él (apolésai = destruir) se utilizará en 12, 14 y 27, 20 para indicar el objetivo de los dirigentes religiosos que se oponen a Jesús. Pero el ángel del Señor y José preservan a Jesús para la misión encomendad por Dios (1, 21-23).Los vv. 14-15 sirven para recalcar la obediencia de José (1, 24). Por su parte, el complemento “de noche” subraya la inmediatez de esa obediencia y la situación de peligro.

El verbo “retirarse” denota una respuesta a la hostilidad. Pero, como en 2, 22-25; 4, 12-16 y 12, 15-21, una cita de cumplimiento sigue a la hostilidad y a la retirada. La acción de retirarse cumple la voluntad divina y garantiza la seguridad de Jesús para que pueda llevar a cabo la misión encomendada por Dios. Similarmente el verbo denota las retiradas de Moisés y de Judas Macabeo ante la hostilidad imperial en Ex 2, 15 y 2Mac 5, 27.Jesús, María y José permanecieron en Egipto hasta la muerte de Herodes. Esta es la primera de las tres referencias (2, 19. 20) a esa muerte.

Irónicamente, la desaparición del que trata de acabar con Jesús (2, 13b) es el medio con el que Dios acaba frustrando la oposición y amenaza de Herodes. 6El v. 15 sigue otra cita de cumplimiento (Os 11, 1). El profeta es Oseas y la cita es del texto hebreo. La mención de Egipto conecta con los vv. 13-15. Pero el asunto al que se alude con ella es el regreso de Jesús desde Egipto a Israel, no sucederá hasta 2, 19-21 (en 2, 15, Jesús va a Egipto, no viene de allí).El texto de Os 11, 1 no apunta a Jesús. Hace referencia al éxodo del poder opresivo del faraón y al pueblo de la alianza como el hijo al que Dios ama con amor maternal (Os 11, 3-4). Pero Oseas se lamenta de que, a pesar de haber liberado Dios a Israel de la esclavitud, este pueblo no escuche la llamada del Señor (Os 10, 13; 11, 2), por o cual será castigado. Aquí en 2, 15, el versículo de Oseas subraya la protección con que Dios libra a Jesús de la peligrosa amenaza de Herodes. Además, anticipando su salida de Egipto, hace de Jesús un recordatorio de la historia del éxodo. Como Israel, Jesús está en relación de filial alianza con Dios y es librado de la opresión.

La palabra “hijo” no indica la divinidad de Jesús. El mismo término identifica a Israel en Os 11, 1. Lo que indica es que Jesús disfruta de una fiel relación con Dios y tiene un importante papel cometido en sus planes salvíficos. El término es utilizado aquí esencialmente como sinónimo de “Cristo” (1, 1.16.17.18) al subrayar el papel de Jesús como agente de Dios. El verbo llamar también pone de relieve el papel de Jesús y la relación con Dios.Los vv. 19-20 siguen una señal de cambio propiciado por Dios. Luego murió Herodes. No se indica cuánto tiempo ha pasado hasta ese momento posterior (luego) ni cómo se produjo la muerte. El que intentó acabar con el “rey de los judíos” (2, 2) encontró lo mismo que había planeado para Jesús. La frase es un eco fiel de Ex 2, 23 (LXX), la muerte del faraón, con la que Dios derrota a otro de los que hacen mal uso de su poder (Sal 2).La extinción de Herodes ofrece la oportunidad para el regreso de Jesús a Israel (así 2, 13-15). Por tercera vez (antes 1, 20; 2, 13), un ángel revela la voluntad divina. La mención de Egipto favorece la continuidad con 2, 13-15, en especial sobre el papel fundamental de José (2, 13).El v. 21 acentúa la obediencia de José y contribuye la gran semejanza que el texto narrativo sobre la vuelta a Israel guarda con las instrucciones del ángel en 2, 20. La palabras recuerdan también la orden dada a Moisés de volver a Egipto para liberar a los hermanos (Ex 4, 19-20). Una vez más, Dios está salvando al pueblo de la opresión. La frase “y fue a la tierra de Israel” tiene ecos de la acción de Dios, después del éxodo, de conducir al pueblo a la tierra (Ex 12, 25), así como el regreso del destierro babilónico (Ez 20, 36-38). Jesús revive la historia de la liberación del pueblo de la opresión, anticipando la realización total de los planes de Dios.El v. 22. Precisamente cuando parece haber alguna seguridad, llega una noticia poco halagüeña. José se enteró de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre, Herodes. La narración no explica que después de la muerte de Herodes su reino se había dividido. La frase recuerda la paranoia de Herodes, su oposición al reinado de Dios y la matanza de los niños. El proceder del imperio no acaba con la muerte de un gobernante en concreto. El verbo reinar recuerda esta designación aplicada a Jesús en 2, 2. Continúa así el contraste entre Jesús y Herodes, los marginados y el poderoso, el reino de Dios y el imperio romano.José tiene miedo de ir allí, a Judea, donde él y María tenían una casa (2, 11). Como en 1, 19, al oír malas noticias y sentir miedo, José recibe una nueva revelación divina. La revelación guía sus acciones (1, 20) y salvaguarda los planes de Dios. Por el momento Galilea es territorio más seguro que Judea; pero la seguridad no es total, como se indicará en 4, 12-16. Se encuentra fuera de la jurisdicción de Arquelao y alejado del centro del poder, en los márgenes sociales. En su insignificancia aparente reside su importancia para los planes de Dios.Por último, el v. 23 sigue con información más concreta. Fue a vivir a una ciudad llamada Nazaret. Aunque se emplea el singular, se sigue hablando de José con María y Jesús. La ciudad pequeña (2, 4-6) y poco importante se ajusta a la voluntad divina revelada con anterioridad en la Escritura. El hecho de que Jesús vaya a vivir a Nazaret realiza o cumple la voluntad divina anunciada de que será llamado nazareno.La cita presenta problemas porque no existe como cita específica en ninguno de los escritos del AT. Por otro lado, solo esta cita emplea el plural profetas. El versículo, según se colige, afirma de nodo general que la residencia de Jesús en Nazaret es conforme a la voluntad divina, pero sin invocar una referencia escriturística específica.La designación de nazareno aplicada a Jesús es ambivalente. A ojos de la élite urbana de Jerusalén lo identifica como alguien originario de una localidad pequeña, irrelevante, situada en los márgenes de donde se desarrolla la verdadera acción: “un lugar en la nada” desconectado del escenario de todo. Pero, en el mundo de este evangelio, Nazaret y Belén, son de vital importancia en los planes de Dios.La iniciativa de Dios en la concepción y nacimiento de Jesús ha encontrado dos tipos de reacciones: resistencia, violencia y rechazo por parte de la élite jerosolimitana, y adoración, fe y obediencia por parte de los que viven en los márgenes, aparentemente insignificantes, pero en los que se están realizando los planes divinos de liberación. El imperio no tiene la última palabra. Los planes de Dios cuentan con buena protección.

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