46 Aniversario del asesinato del padre Alfonso Navarro

Breve Biografía del Padre Alfonso Navarro (1942 – 1977)
46 Aniversario de su martirio
Texto e investigación elaborada por: Pbro. Santos Belisario Hernández Portillo
Párroco de Nuestra Señora de Lourdes, Lourdes–Colón, La Libertad, El Salvador

                                              “tráiganme claveles rojos”

Alfonso Navarro Oviedo, nació en San Salvador el 22 de septiembre de 1942. Sus padres fueron don Napoleón Navarro y doña Dolores Oviedo, originarios del departamento de La Paz, El Salvador; matrimonio que tuvo tres hijos: Alfonso, Bertha y Napoleón.
Sus estudios
Alfonso cursó su educación básica en la Escuela República Oriental del Uruguay, su primer año de bachillerato lo realizó en el Instituto Miguel de Cervantes en la capital salvadoreña y a los 14 años decidió entregarlo todo al “Maestro” y terminó sus estudios en el Seminario San José de la Montaña.
Camino Sacerdotal
Fue ordenado sacerdote el 8 de agosto de 1967 en las instalaciones del Gimnasio nacional con otros compañeros seminaristas. Comenzó su labor pastoral en la parroquia san Juan de la ciudad de Opico junto a su párroco Raymundo Brizuela. Aquí se destacó, Alfonso, por su atención a los jóvenes a quienes instruyó en los valores del Evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia, además, fundó una cooperativa de campesinos y procuró tener buenos líderes que dirigieran los cantones de su parroquia. A los jóvenes los invitaba a no tener miedo, a que se convirtieran en protagonistas de cambios radicales en la sociedad ésto lo llevó a recibir amenazas de muerte por ser un “Cura Comunista y Subversivo” como lo atestiguan papeles que aparecían pegados en la casa parroquial.
Parroquia La Resurrección
Luego de su paso por Opico es enviado como párroco a La Resurrección (Actual parroquia que lleva el nombre de San Oscar Arnulfo Romero) en la colonia Miramonte de San Salvador. El Diario de Hoy publicó varios artículos donde llamaba al padre Alfonso Navarro el “Camilo Torres de El Salvador”, haciendo alusión al sacerdote colombiano pionero de la Teología de la Liberación y miembro del Ejercito de Liberación Nacional (ELN) de ese país suramericano. Al llegar a su nueva parroquia va conociendo el ambiente de este lugar y descubre una falta de sentido de solidaridad y de comunidad y llama a sus fieles “católicos de herencia” como una invitación a no ser indiferentes ante el dolor de los más necesitados. Al escuchar sus homilías directas y proféticas, muchos fieles van abandonando la parroquia por lo que Alfonso para mantenerla encuentra trabajo de maestro de religión en dos colegios femeninos católicos El Guadalupano y La Asunción.
Le gustaba mucho visitar le hospital de la Divina Providencia y las zonas marginales donde encontraba respuesta sincera a su predicación y dedicación a los jóvenes, especialmente a los que andaban en las drogas. Con la misma fuerza con que denunciaba el fracaso de la reforma Agraria propuesta por el presidente Molina en la parroquia así mismo lo hacia en las aulas de clases donde no cayó muy bien a las alumnas y al parecer grababan los comentarios que el padre Alfonso denunciaba.
El 27 de febrero de 1977 después de las flaquezas y el claro fraude electoral que sufrió el país, las organizaciones populares se movilizaron a la plaza Libertad en el centro de San Salvador para elevar su protesta y pidieron al padre Navarro que fuera él quien presidiera esa eucaristía y así fue, con permiso del arzobispo. Bien sabemos que al finalizar la misa y a eso de media noche y ya amaneciendo el 28 de febrero los manifestantes que aún se encontraban en la plaza fueron rodeados por tanques y soldados en todo el parque obligando a muchos a refugiarse en la iglesia El Rosario y a otros los mataron.
El 12 de marzo de 1977 es asesinado el padre Rutilio Grande, párroco de Aguilares que iba con dos colaboradores rumbo a El Paisnal (hoy estos tres asesinados son Beatos de la Iglesia católica). En la misa única del funeral del padre “Tilo” y por las distintas amenazas a muerte recibidas por la UGB (Unión Guerrera Blanca), el padre Alfonso expresó: “Posiblemente yo seré el siguiente, pero no me lloren, traigan claveles rojos que son señal de alegría en la Iglesia.
Tras el secuestro y asesinato del canciller de la república Ing, Borgonovol Pohl, el padre Alfonso fue citado a declarar a casa presidencial debido a las grabaciones que las hijas de militares que eran sus alumnas hicieron, aunque nunca le dieron a conocer esas grabaciones.
Crónica de una muerte anunciada
El 11 de mayo de 1977 en la casa parroquial de la colonia Miramonte, hombres armados entraron golpeando a Luisito Torres quien les abrió la puerta, el niño de 14 años era un acólito del padre Navarro que llegaba a despedirse del sacerdote ya que al día siguiente saldría de viaje a Estados Unidos. Los hombres se introdujeron en la casa encontrando al padre Alfonso leyendo el periódico y tomando café; sin media palabras le asestaron una patada que le disloco el hombro para luego proceder a dispararle. Al escapar de la casa después de haber cometido el horrendo crimen se dan cuenta que el niño Luisito esta con vida y también disparan contra él y allí quedan los cuerpos acribillados del sacerdote y su monaguillo. De este hecho monseñor Romero recoge unas palabras muy sentidas: Quiero agradecer el testimonio de esa mujer buena que lo recoge agonizando entre sangre, y al preguntarle si le duele algo, dice: «No me duele más que el perdón que quiero dar a mis asesinos, a los que me han acribillado, y el dolor que siento por mis pecados. Y que el Señor me perdone». Y comenzaba a rezar. Y así mueren los que creen en Dios, aun con sus deficiencias humanas y con sus pecados.
Homilía de san Oscar Romero en el funeral del padre Alfonso Navarro
En una sentida homilía y en menos de dos meses, a monseñor Romero le toca enterrar a su segundo sacerdote asesinado. En esta icónica homilía compara al padre Alfonso con esa hermosa historia del Beduino en el desierto que enseña el verdadero camino a los que van en caravana y expresa que la única violencia permitida para la Iglesia es la “violencia del amor y del perdón”. Quiero recoger algunos fragmentos especiales de esta homilía.
“Hermanos, ¿qué nos dice este episodio, esta apoteosis de esta tarde, estos aleluyas pascuales de Resurrección? Yo encuentro en el mensaje de Alfonso al haber sido acribillado por las balas, en primer lugar, una protesta, un rechazo de la violencia: «Me matan porque les indico el camino». Y nosotros, la Iglesia, repetimos una vez más: que la violencia no resuelve nada que la violencia no es cristiana ni humana; que la violencia, sobre todo cuando pisotea el quinto mandamiento: «No matarás», en vez de traer bienes, trae angustias, lágrimas, zozobras.
Queridos hermanos sacerdotes, pero sin en esa hora de gloria y de felicidad de la ordenación sacerdotal, la emoción nos llena de ilusiones, de esperanza por ir a trabajar por el pueblo de Dios, por la gloria de Dios; también ahora esta unción de la muerte con que Alfonso Navarro antes de bajar a la tumba su cadáver, mientras su espíritu ya ha ascendido a los cielos. Este triunfo del sacerdocio, el ideal que nos hermana con él, es un ideal que no perece, y en cada sacerdote asesinado hay un nuevo impulso de esperanza, de alegría y de fervor en el que vive el sacerdocio. Es un ideal que no se puede marchitar, es un ideal que de la misma muerte hace surgir la vida, es el ideal de Alfonso Navarro, que dice como presintiendo su muerte: «No me lloren, canten, pónganme claveles rojos porque será mi alegría el emigrar con este ideal hacia el cielo»
Este es el mensaje, queridos hermanos, que yo creo recoger de esa boca desfigurada por las balas del Padre Alfonso Navarro. Yo les suplico que tomemos en serio, queridos hermanos sacerdotes, esta fuerza del amor que la Iglesia predica. Y lejos de nosotros, ya que los repudiamos por completo, el sentido del odio, de la violencia. Lejos de nosotros esos sentimientos que destruyen y matan, pero no pueden construir ni hacer feliz a nadie, ni mejorar al mundo. Que el Señor nos conceda como fruto de esta Eucaristía, en que no sólo sacerdotes de la tierra, sino un Sacerdote que ya emigra a la eternidad y está, diríamos, con un pie en la parroquia Miramonte y otro pie en el Cielo. A nosotros, tus hermanos, queridos Alfonso, que seguimos temiendo lo que tú temías, pero esperamos que un sentido humanitario dirija los corazones de los hombres, para que tu muerte en vez de ser una incitación a la violencia, sea más bien un mensaje de cristianos y nueva fuerza de amor en tu Iglesia.” Homilía de san Oscar Romero 12.05.1977
Bibliografía :Testigos de la fe, Wikipedia, Koinonia, https://irmandadedosmartires.com.br/es/padre-alfonso-navarro-e-luis-torres/, Homilía de monseñor Romero 12 de mayo de 1979, http://redescristianas.net/acerca-del-martir-alfonso-navarroluis-van-de-velde-animador-en-cebs-del-movimiento-de-cebs-en-mejicanos/

Entradas relacionadas