Pbro. Manuel Acosta

El regreso de los discípulos (Mc 6, 30-32) describe la misión que han realizado. Esta es similar a la de Jesús (Mc 6, 6b: enseñando; 6, 30: lo que habían enseñado). La imposibilidad de hallar un lugar tranquilo da fe del eco que han encontrado en la gente. La dificultad para comer introduce la sección siguiente. Esta estará centrada en el tema del pan y de la comida. Dicha secuencia se inicia constatando la situación de las multitudes que, a pesar de la misión de los discípulos, se encuentra “como ovejas que no tienen pastor”. De esta manera, el texto, por una parte, prepara el acontecimiento del pan y de la comida (Mc 6, 35-44)1, y por otra, presenta a Jesús como pastor que siente compasión de la multitud.
El texto desarrolla tres momentos: a) el regreso de los discípulos/apóstoles y el deseo de Jesús para que descansen (vv. 30-31). Marcos obviando lo triunfalista que podía ser la figura de los apóstoles, se limitó a recordar que Jesús recibió a los enviados (apóstoles), que le dijeron las cosas que habían hecho y enseñado, pero sin añadir nada, ni ofrecer ningún juicio de valor sobre la misión y enseñanza de sus discípulos, diciéndoles solo que fueran a descansar a un lugar solitario. Ello es pedagogía de Jesús, no quiso provocar ínfulas de protagonismo en los enviados.
La respuesta de Jesús, vengan a descansar, pone de relieve su interés en sus discípulos. No se trata de que descanse él, sino que descansen ellos. Él se incluye, pero no dice vayamos. Él aparece, así, interesado solo en sus discípulos que aprendan de él. Jesús sigue rodeado de gente que iba y venía, que no les dejan espacio para comer. El texto destaca la importancia que va a tener el verbo comer. Con este verbo, el relato prepara la siguiente sección sobre los panes. De este modo, la narración visibiliza la dificultad central de la gente que va y viene: pan y comer.
Los vv. 32-33 presentan el viaje de Jesús y sus discípulos a un lugar solitario y la búsqueda de la gente. Efectivamente, Jesús decide marchar a otro lugar, por el bien de sus discípulos, no por el suyo, para que coman en paz, pero no podrán, porque tendrán que compartir su comida con otro. La muchedumbre los conoce y los sigue, buscando ayuda, tanto que corrieron y llegaron al lugar antes que Jesús y sus discípulos. Tal actitud de la gente hizo que Jesús cambiara de estrategia, haciendo una cosa que no había planeado, puesto que él había decidido que sus discípulos comieran a solas con él. Y, el v. 34 expone el desembarque y la reacción de Jesús para con la gente (v.34). Jesús al ver mucha gente, cambió de decisión: sintió compasión y le enseñó. Ello aplaza la comida para el siguiente relato. Sin embargo, se descubre que Jesús decidió, desde este momento, compartir el pan con la gente. Jesús puso la misericordia y la enseñanza por encima de lo planificado. De esa forma se adaptó y cambió sus planes a causa de la realidad de los que le buscaban: andaban como
1 El próximo domingo 17º se escuchará esta tradición en la redacción de Jn 6, 1-15. 1ovejas sin pastor. Esta gente llegó con hambre de enseñanza y de pan y Jesús le habló y les dará, en el siguiente relato, de comer.
Jesús se compadeció de la gente. Esta compasión es como la del Dios misericordioso del AT (Ex 34, 6-7). Compasión que está por encima de las normas de pureza y de la ley. La misericordia de Jesús, aparecida en Mc 1,41, nació de su entraña. Esta es la que supera el egoísmo de un individuo o de un pequeño grupo y hace posible que la necesidad de pan se convierta en una oportunidad de inclusividad. La misericordia de Jesús hizo cambiar la primera decisión que habían tomado. Renunció al reposo individual y abrió a todos la oportunidad de estar juntos.
En el principio de la acción misericordiosa de Jesús (de Dios), está su enseñanza, es decir, la palabra que promueve un nuevo pueblo, abierto a todos los que vienen, sin necesidad de estudios previos, y no solo a unos privilegiados. Jesús había querido comer en paz con sus discípulos (v.31), pero la llegada de la muchedumbre le hizo cambiar y de esta forma, ofreció una enseñanza hecha pan y compasión. Las dos necesidades vistas por Jesús, en la gente, son enseñanza y pan. Para solventar hay que recurrir al principio de la compasión de Dios.
El modelo de Jesús, como el que siente compasión de la gente, contrasta a los pastores de la primera lectura, aquellos que no apacientan a las ovejas, sino que las dispersan, las empujan a la destrucción y no las atienden (Jr 23, 2). Ante los gobernantes que no han respondido al proyecto humano de Dios (Jr 23, 1-6), Jesús es el pastor de la multitud: “Recogeré el resto de mis ovejas de toda la tierra a donde las empujé, las haré tornar a sus pastos, entrarán y se multiplicarán. Y pondré al frente de ellas pastores que las apacienten” (Jr 23, 3-4).

