Por Pbro. Ramón Obdulio Lara Palma (Diócesis de San Miguel)
El Instituto Católico de París, el día 20 de noviembre del 2020, desarrolló una intensa jornada de eclesiólogos francófonos, con el propósito de aprovechar el actual contexto de crisis mundial para repensar las bases epistemológicas con que se ha estado haciendo eclesiología hasta el momento. A continuación expongo en modo sintético algunas de las ideas principales que vertieron los ponentes de dicha jornada, en la que tuve el privilegio de participar. Me atrevo a presentar este reporte a los lectores de la Revista ARS porque contiene unas intuiciones muy oportunas para repensar la Iglesia (eclesiología) en estos tiempos de crisis.
Los cuatro expositores invitados ofrecieron elementos muy pertinentes para repensar el quehacer eclesiológico en este contexto crítico. Sylvain Brison, profesor del ICP (Institut Catholique de Paris), abordó el tema “La Iglesia en el tiempo de este mundo. Imaginación, corporeidad y alteridad”. Planteó la necesidad de pasar de una mirada esencialista de la Iglesia a una más histórico-escatológica, es decir, encontrar la Iglesia en medio del tejido del mundo y de la historia, con su consecuente desafío hermenéutico. Ver la Iglesia como un relato que necesita ser interpretado (eclesiología narrativa) pero también hay que atender su corporeidad y alteridad por estar ésta vinculada al mundo en su devenir histórico (eclesiología política). Concluyó que hay que pensar la identidad de la Iglesia en su relación con Dios y su relación con el mundo, para poner en acto la “política del Reino”.
Arnaud Join-Lambert, profesor de la UCL (Université Catholique de Louvain), abundó sobre los “Tres principios eclesiológicos puestos en desafíos a causa del confinamiento” y sobre el “principio de realidad” en la “epistemología”. El confinamiento vino a cuestionar el principio de “la participación activa en la liturgia”, así como el principio misionero de una “Iglesia en salida”. Son principios que deben ser repensados y quizá redefinidos. Igualmente, el principio de la “sinodalidad” ha sido traído en escena porque la respuesta ante la crisis tiene que ser dentro de una amplia escucha y en un caminar fraterno entre los bautizados. Finalmente, planteó la necesidad de hacer teología tomando en cuenta el “principio realidad”, es decir, que la realidad se impone y muchas veces toma la forma híbrida. En medio de esta reformulación y revisión de principios se impone una epistemología que supere el límite de una eclesiología esencial (¿Qué?¿Para qué la Iglesia?) para dar paso a una eclesiología pastoral, práctica, que responda al ¿Para quién? y al ¿Con quién? de la Iglesia.
Fréderic Chavel, del Instituto Protestante de Teología (Montpellier-Paris), habló sobre “La situación interdisciplinar de la eclesiología. El caso de los modelos de Iglesias unidas”. Analizando la experiencia de la Comunión Eclesial Protestantes en Europa (CEPE), el profesor Chavel concluye que ahí se encuentra el ejemplo de una eclesiología sin epistemología. Ahondando en el lugar que tiene la epistemología en la teología protestante, descubre que aun partiendo de un marcado fondo bíblico-sotereológico propio de los tiempos de la reforma, pasó a una ruptura entre la comunidad de fe y la sociedad en general, dejando sin un “locus” mundano a la comunidad creyente. Se exige para esa refundación epistemológica una obligada interdisciplinariedad de las ciencias auxiliares de la teología para así encontrar esa “territorialidad” que necesita la Iglesia.
Finalmente, el cuarto expositor, el profesor Peter de Mey, de la UKL (Universiteit Katholieke Leuven) presentó su reflexión sobre la necesidad de recurrir al “Enfoque histórico para hacer buena eclesiología”. Abundó sobre la hermenéutica que se hace de los textos conciliares y la urgente necesidad de hacer una reconstrucción de la historia de la redacción de dichos textos. Planteó el tema del ecumenismo en los textos conciliares y manifestó que el concilio ofrece siempre grandes impulsos para el diálogo ecuménico y que para ello hay que conocer el proceso de elaboración de los documentos con el fin de descubrir el fondo de los debates que les dieron origen y aprovechar las coincidencias. Esa metodología histórica-crítica de los documentos puede permitir repensar el concepto unidad y universalidad que ofrece el concilio, lo mismo que el tema de la identidad y misión de los laicos, sobre todo en el ejercicio de la función del “munus docendi” dentro de la Iglesia.
Después de un tiempo de compartir reflexivo en pequeños grupos, se cerró la jornada acotando algunos elementos conclusivos. El profesor Jean-Louis Souletie insistió en que en este momento de crisis se plantea el reto de pensar la Iglesia no tanto en sentido esencialista —¿Quién eres?—, ni siquiera el amplio tema de la misión de la Iglesia —¿Para qué la Iglesia?—, sino que hoy se exige plantearse el tema de la relación eclesial —¿Con quien está la Iglesia?— y la localización de la Iglesia —¿Dónde está la Iglesia?— La pandemia plantea pregunas sobre la estructura de la Iglesia en cuanto a su universalidad, su localidad, su comunitariedad, su proximidad, hasta llegar a la domesticidad. La Iglesia debe abrirse a la relación con los otros (unidad en la diversidad) para ser ella misma. El ecumenismo es determinante en la eclesiología, no se puede hacer eclesiología sin contar con el desafío de la unidad de los cristianos. Debe revisar su relación interna en cuanto a la clericalización que muchas veces domina el ser y el actuar eclesial. En definitiva, la crisis interroga menos sobre la esencia de la Iglesia (“¿Qué?”) y nos lanza a pensar sobre la realización de ella: “¿Dónde?”, “¿Con quien?” y el “¿Cómo?” de la Iglesia.
Fue una experiencia indudablemente muy enriquecedora, por la diversidad de planteamientos y los elementos convergentes a los que se llegaron. La coyuntura crítica es una gran oportunidad para revisar los fundamentos epistemológicos para hacer teología de la Iglesia. La crisis es un imput al trabajo teológico dinámico y creativo al punto de hacer emerger nuevas preguntas para abrir nuevos caminos para la eclesiología. La crisis es indudablemente un tiempo oportuno para hacer nueva y buena teología.
Pbro. Ramón Obdulio Lara Palma
Licenciado en Teología Dogmática por la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma
Diplomado en Formación Sacerdotal por el Instituto de Espiritualidad PUG, Roma
Actual doctorando en la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica
