Vigesimo Séptimo Doming del Tiempo Ordinario.

Pbro. Manuel Acosta

Anotaciones al texto de Lc 17, 5-10
El texto constituye el final de la sección Lc 13, 22 – 17, 10. Jesús, en el contexto del camino a Jerusalén y de los banquetes, ha expuesto enseñanzas en torno a la misericordia del Padre, las riquezas y la insensibilidad humana. Los destinatarios han sido los fariseos.
Lc 17, 5-10 forma parte de la unidad de 17, 1-10. En esta los destinatarios son los discípulos y presenta una serie de enseñanzas de Jesús, sin una especial unidad entre ellas, que inculcan unas actitudes fundamentales de los discípulos en su comunidad. La unidad puede dividirse así: a) 17, 1-3a: el peligro del escándalo, volverse piedra de tropiezo para los pequeños; b) 17, 3b-4: la necesidad de perdonar siempre al hermano; c) 17, 5-6: instrucción sobre la fe obediente y humilde; y, c) 17, 7-10: necesidad de ser humildes al momento de cumplir con las responsabilidades.
Las dos últimas enseñanzas son objeto de atención. Jesús se centra en la vida interna de la comunidad. El discipulado es siempre con-discipulado, no se camina aislado de los otros, el camino de Jesús es compartido, comunitario. En este siempre hay dificultades, roces, malentendidos, abusos, negligencias, personalidades débiles y otras fuertes. ¡Qué difícil!
Los vv. 5-6 inician con una petición de los discípulos a Jesús: “Señor, auméntanos la fe”. Esta petitoria, tal como está redactada, indica que se trata de una dificultad de los miembros
de la comunidad lucana, posterior a la muerte de Jesús, como indican los vocablos “apóstoles”, “Señor” y el plural “auméntanos”. Estos detalles textuales denotan que la comunidad está pasando momento de crisis y recurren a Jesús para superarlo. Actitud, digna de imitar: ir a Jesús en medio de la crisis.
En el contexto del relato de Lucas, la respuesta de Jesús a la petición de los apóstoles indica que ellos no tienen fe y Jesús irónicamente se pregunta ¿cómo voy a aumentarles algo que no tienen? Jesús está harto de ellos, no le entienden.
La ironía de Jesús es tal que les habla de algo que nunca sucederá por sí solo: ordenar a una morera que se arranque y se plante en el mar, como diciéndoles, ¿qué piden? ¿qué idea tienen de fe? Ustedes no saben lo que están pidiendo.


La respuesta de Jesús es dura y burlesca. El texto no dice qué motivó a Jesús a dar esta contestación. Pero conociendo a Lucas, lo que pretende es dar un severo toque de atención a los miembros de su comunidad sobre la idea que tienen de fe. Probablemente lo que Jesús les quiso decir fue “no presuman de su fe, no tienen ni un gramo de ella. Ustedes llaman fe a lo que no es”.
También el texto sentencia que el presupuesto fundamental para la fe de Jesús es la obediencia representada en la acción de la morera que acata la orden. El pasaje pone en escena que la crisis de la comunidad es la obediencia a Jesús, razón por la cual no tienen fe.
Esto mismo sucede hoy cuando se toma al pie de la letra el v. 6b1, y se quiere, con la fe, hacer magia sin obedecer primero a Jesús el Señor.
La enseñanza sobre la humildad de los vv. 7-10, irían en línea similar con lo anterior. Esta parábola describe a un siervo que regresa del campo después de la faena. Esta parábola, mediante tres preguntas (vv. 7. 8. 9) profundiza la obediencia y la humildad del siervo para con las tareas del amo y las propias. El apóstol, el misionero pueden sufrir la tentación de pensar que realizan algo grande, excepcional. Jesús vuelve a darles otro toque de atención, más irónico aún: “ustedes son inútiles, nada valen”.
El v. 10 concluye con la humildad que debe tener todo servidor del Reino al momento de reconocer quiénes son el principal protagonista de esta obra. Dios (Amo) y su Siervo (Jesucristo). La comunidad (nosotros) siempre será siervos “inútiles”, es decir, “servidores sin ninguna pretensión”. A la comunidad toca obedecer a Dios para tener la fe de Jesús, realizar con responsabilidad las tareas y practicar la humildad para evitar protagonismos.
Monseñor Romero dijo: “La fe es aceptación de la voluntad de Dios…es entrega de mi mente y de mi corazón a lo que Dios quiere”

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